jueves, 2 de agosto de 2012

Noticia del DIA


Llegó el fin y la historia acabó antes de lo que podía imaginarse. Londres ya no tendrá un sol dorado para Uruguay. Ni una luna de plata o una estatua de bronce. Murieron las ilusiones demasiado rápido.


Por eso, Luis Suárez está doblegado en el centro del campo y el "Cacha" Arévalo Ríos no se quiere ni mover del punto en el que quedó cuando llegó el pitazo del árbitro. A nadie se le ocurrió pensar, de antemano, que este sueño se iba a truncar de golpe. Fue como si hubiesen pegado un portazo para que se abrieran los ojos de golpe.

 PROBLEMAS. Gran Bretaña, sin ser nada del otro mundo, simplemente con el orden táctico, la velocidad de sus extremos y más agresividad que los celestes, terminó de empujar a Uruguay hacia la puerta de salida.

 Y si se salió por el costado, en lugar de tener el privilegio de hacerlo por el pabellón central, fue porque a la Celeste le volvieron a generar problemas por las bandas y porque una vez más se empezó corriendo el partido en lugar de manejarlo. Lo peor estuvo en los 45` iniciales, donde jamás se encontró la vuelta para tener la pelota, para frenar los embates de Craig Bellamy o para cerrarle los caminos a Joe Allen.

Con más movilidad en el medio, con mayor seguridad en los pases, Gran Bretaña jugó el partido que más quería y Uruguay lo peleó como pudo.